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En el café ahogué mi cordura. {Margaret}

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En el café ahogué mi cordura. {Margaret}

Mensaje por Aleksander LeBeau el Miér Feb 18, 2015 4:44 am

Hay días en los que sabes no será tu día y aun así te sumerges en la esperanza mínima de que podrás hacer algo para arreglarlo y mejorarlo, todo esto aun y cuando no tienes los ánimos ni las ganas reales de hacerlo. Sí, hoy era un día de esos. Mi primera impresión de la mañana fue el calor insoportable de una taza de café que deje caer sobre mí en un intento apresurado por meterme en el auto, porque sí, además me había quedado dormido y estaba intentando en lo posible por no llegar tan tarde a la oficina. Imaginen como pudo mejorar mi humor al tener una camisa blanca comúnmente impecable llena de café negro por todos lados… Vamos, casi me pongo a bailar como Miley Cyrus contra la maleta del auto. Llegue aun más tarde de lo que esperaba ya que tuve que cambiarme y además limpiarme hasta oler a otra cosa que no fuese café ¿lo peor del asunto? Hice todo en un tiempo record para que cuando llegará al trabajo mi secretaria me informara que para lo que tanto me había apurado recientemente había sido cancelado. Creo que han sido pocas las veces que he perdido la postura frente a compañeros de trabajo y se puede decir y puedo casi asegurar que incluso tras encerrarme en la oficina mi tono de voz fue tan alto que mis insultos en múltiples idiomas se hicieron notar en los oídos de todos. El día mantuvo su tortura manteniéndome en el trabajo aun y cuando no tenía trabajo que hacer, esperando por una confirmación que nunca llego y hasta obligándome a mejorar mi humor con partidas de Solitario que en su mayoría terminaron trancadas. Me decidí a dejar la oficina cuando aquella mínima esperanza de la que hable se esfumo por completo... El día no podía mejorar.

En ocasiones conseguir un buen café puede ser razón de una tarea difícil, no porque no hayan lugares suficientes donde encontrarlo sino porque aquellos que tienen mayor publicidad no son precisamente aquellos que en verdad tienen a lo que un experto llamaría "un buen café". Por mi parte –aunque no tiendo a seguir a las masas- siento cierto gusto por visitar de vez en los pasillos llenos de Iphone's de Starbucks. No, no estoy diciendo que Starbucks tenga mal café, sólo que en ocasiones lo conocido que es le da un toque desagradable al asunto, sin embargo he de admitir que su variedad es considerable y por tanto llamativa. Así que, sí, como es sencillo de prever, deje la oficina para meterme un vaso grande de café que con buena suerte no terminaría en mi camisa blanca.

Cumplí con el respectivo protocolo, pedí y pague un Capuchino y me mantuve a la espera de que el mismo llegara. Al recibir mi café me senté en la primera mesa que visualice, algo no muy en el medio de todo pero tampoco alejada de las fotografías y la muchedumbre. Me tomé mi tiempo en captar el delicioso olor del café caliente, casi podía saborearlo en mis labios y ya casi podía olvidar por completo que unas horas atrás había sido bañado en un olor muy parecido a aquel. ¿Recuerdan eso de que el día no podía estar peor? Bueno, mentí. Apenas y lograba olvidar mis malas experiencias del día cuando ya estaba reviviéndolas. Al parecer el dinero que Starbucks gasta en publicidad no lo gasta en asegurarse que sus empleados tengas un coeficiente intelectual razonable. Un empleado que limpiaba golpeo con torpeza mi mesa y tadá, con ello cayó mi vaso de café. —Maldita sea —murmuré de mala gana y me levante de golpe para evitar mojarme del café que poco a poco se derramaba a través de los bordes de la mesa. —Pago un servicio para que el mismo personal me joda el servicio que brinda. Lógico ¿no? —dije, aunque un estaba un poco alterado mi tono de voz era bajo. —La torpeza es poco bienvenida en trabajos de verdad, chico. Recuerda eso y al menos búscame otro café ¿quieres? —dije, dirigiéndome al chico mientras tomaba una servilleta que él me ofrecía y con ella tratando de sacar el poco café que había logrado caer sobre mi pantalón.
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Re: En el café ahogué mi cordura. {Margaret}

Mensaje por Margaret J. Stonefield el Jue Feb 19, 2015 4:30 am

En el café ahogué mi cordura
Había sido una mañana bastante agotadora para la morena, al parecer la mayoría de las personas en la ciudad tenían ganas de tomar un café ese día ya que desde que había llegado al turno a las seis de la mañana, no había podido sentarse un segundo. Sumándole el hecho que el día anterior se había trasnochado con un trabajo que tenía que enviar antes de las cinco de la mañana al correo del profesor, la morena solo había podido dormir unas pocas horas. A lo sumo unos pocos minutos, ya que ella había sentido que al colocar la cabeza en la almohada el despertador había sonado a los pocos minutos. Por lo que su humor no era el más bueno el día de hoy.

Y a lo largo del día se había empeorado, si había algo que detestaba la morena era cuando llegaban en manda los denominados "hipster" o como ella les decía "los chicos Iphone" en búsqueda de café de forma rápida, sin entender que para la morena y para la mayoría de sus compañeros crear un café era un proceso que debía de hacerse con paciencia y tranquilidad para poder crear una taza con un buen sabor. Pero eso a ellos no le importaban, ya que la mayoría ni siquiera probaban la taza, para lo único que las querían era para tomar fotos y publicarlas en sus redes sociales. Luego, dejaban la taza en la mesa o la tiraban a la caneca entera, como si el trabajo de la morena y sus compañeros no valía o peor aún, desperdiciar una taza de café que una persona desearía tener pero por no contar con el dinero suficiente no lo tomaban. La morena recolectaba esas tazas que recolectaba de las mesas y las regalaba a los sin techo que se colocaban fuera de la tienda, al menos alguien los iba a disfrutar.

Al ver el reloj y después de servir más de 100 tazas de café, la morena se había dado cuenta que su turno había finalizado y ya era hora de irse. Para la hora, su humor estaba por el piso y estaba que mataba y comía del muerto como su madre solía decir, por lo que decidió que lo mejor era irse a tomar una siesta antes de sus clases o no iba a soportarlas. Por lo que después de marcar su tarjeta de salida, la morena se quitó el delantal para irse cuándo una voz masculina le hizo parar en la puerta, al darse la vuelta se dio cuenta que un cliente estaba tratando mal a John, su compañero de turno al parecer porque este se tropezo.

Disculpa — dijo la morena mientras cerraba la puerta y se dirigía a donde estaba aquel chico, eso había sido la gota que derramo el vaso en el día de la morena. Ahora si los hipster la habían logrado sacar de quicio — Esas no son formas de tratar a una persona, no vez que se tropezó — dijo algo irritada mientras veía como las personas la miraban, la verdad era que no quería formar una escena pero había encontrado la forma de sacar todo lo que tenía dentro.

Le puede pasar a cualquiera y no significa que sea por torpeza, aprende a utilizar las palabras — se podía notar la rabia en su tono de voz, pero no quería que eso nublara su mente o iba a terminar insultando a aquél chico. Peor aún, estaba a punto de buscar un café y tirárselo encima, al menos así iba a tener aquél chico algo por lo que gritar en verdad — Joohn tráele un café y un muffin — ya que  por regla, si alguna situación de este estilo pasaba se solía dar a los clientes la bebida perdida y algo con que acompañarla.    
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Re: En el café ahogué mi cordura. {Margaret}

Mensaje por Aleksander LeBeau el Dom Feb 22, 2015 6:07 am

Ya era demasiado tarde, no importaba que ta rápido frotara la servilleta en contra de mi pantalón, el café había logrado adherirse a la tela como si de su madre se tratara. No podía evitar poner mala cara, el mundo estaba moviéndose en función de mis desgracias y las personas en mis alrededores parecían estar bastante animadas a contribuir con la maniobra. Repentinamente una voz femenina se dirigió a mi, obligándome de inmediato a volver mi mirada hacia ella. En ocasiones las personas tienden a tomarse atribuciones que no le corresponden -y además- en momentos poco adecuados, un firme y claro ejemplo de tal condición fue la escena a continuación donde una chica de tono fuerte y expresión crítica se dio la libertad de darme su visión de los hechos tal y como si yo se lo hubiese pedido. —Mis disculpas, no sabía el joven venía con una gemela, de saber la torpeza venía en conjunto me habría tomado otro momento para reclamarte a ti también —dije en un tono bastante tranquilo y que a simple vista podría interpretarse como cordial. Mejoré mi compostura (entiéndase que antes estaba encorvado tratando de limpiarme) y le dedique una mirada directa y curiosa a la joven de tono molesto, ignorando para ese momento la existencia del señor torpeza.

Mi entrecejo se frunció en cuanto escuché un "aprende a utilizar las palabras", no era el simple hecho de que parecía tomarse demasiadas atribuciones si no que además parecía tener el poder de ofenderme, con ligereza pero ofenderme al fin. Alcé mis cejas poco después y deje que en mis labios se formase una mínima sonrisa burlona... Mi estado de animo pasaba de molesto a desagrado y de ahí a divertido, todo resultado en sí de la presencia de una chica tan imponente. Comúnmente tiendo a disfrutar la molestia ajena, quizá por cosas de ego o puede que por cosas de aburrimiento pero ahora mismo lo disfrutaba y no era únicamente por una o únicamente por la otra, ahora mismo estaba disfrutando la indignación de la chica pero porque se veía raramente atractiva en el acto. Vamos, sí, no voy a negar que objetivamente la mujer que tenía al frente era preciosa pero iba más allá de mi simple apreciación estética, iba hacia el punto donde me hablaba como si creyese firmemente que tenía el derecho de tratarme como le diera la gana.

—Deseo muy en mis adentros que me ensene a expresarme mejor, señorita —dije, sarcástico claramente. —Me puede decir, por favor, como se clasifica a alguien que sea...? —hice una leve pausa y tome ciertos aires pensativos. —Algo inepto, al punto de limpiar un piso y no tener la prudencia de precisar sus movimientos cuando tiene personas en sus alrededores cercanos. Oh no, claro que torpeza no es la palabra adecuada ¿cierto, señorita? —dije con tono nuevamente cordial y una mirada fija en los ojos de la que supongo también empleada. El chico aparentemente conocido como "John" tomo muy en serio las ordenes que le dieron y al cabo de un minuto ya venía de vuelta con un café y un muffin (que debo aceptar tenía un aspecto delicioso). Suavicé mi expresión y tome el muffin en cuanto me lo ofreció, dedicándole una mirada curiosa al dulce. —Acepto las disculpas —murmuré enseguida y volví mi mirada al frente, no, no a John precisamente, a ella. Sonreí una vez más sólo que en esta ocasión fue una sonrisa menos burlona y mas de -quizá- cierta satisfacción, quizá algo podía salir no tan mal al venir con premio de consolación y quizá la presencia y el tono irritado de una chica no tenían que traer precisamente lo peor. —Toma, creo que necesitas tomar un respiro más de lo que yo —dije a la par que le ofrecía el muffin a la desconocida.
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Re: En el café ahogué mi cordura. {Margaret}

Mensaje por Margaret J. Stonefield el Lun Feb 23, 2015 3:06 am

En el café ahogué mi cordura
Depronto no había sido la forma de hablarle a un cliente, la morena tenía claro que se había pasado un poco en su tono de voz, pero en su defensa si había algo que la sacara de sus casillas era que las personas pasaran por encima de aquellas personas que le sirven un café, o son sus meseros o cuidan sus carros por el simple de hecho de creer que están pagando un servicio y pueden exigir, nadie les niega que merecen un buen servicio pero lo que la morena no comparte son las malas palabras y los malos tratos. En especial cuando la persona se había tropezado y no lo había hecho por querer derramarlo — Disculpas aceptadas, todos cometemos errores — dijo la morena en forma irónica ante la última palabra. De verdad, no estaba para soportar a ese tipo de personas en ese momento, su día había sido bastante negro ya como para tener que arruinarlo con una persona como él — Y deja de decir la palabra torpeza que se escucha bien feo — eso le sonaba a ineptitud y la verdad es que sabía que John no era inepto.

La morena se quedo mirando a aquel chico, sus rasgos le eran bastante familiar empezando por como alzaba las cejas y la forma en como se dibujaba esa sonrisa burlona en su boca a la par que la escuchaba hablar, sin duda había algo en él que le hacía pensar que ya lo conocía de antes pero no sabía de que. La morena sacudió su cabeza para despejar esos pensamientos de su mente, mientras escuchaba las palabras de aquel hombre que cada que abría la boca le salían más palabras de insulto, cosa que estaba cansando a la morena — Eso se llama cortesía y buenas costumbres, si usted no las aprendió de pequeño dudo mucho que yo le pueda enseñar algo — a lo mejor se había pasado con ese comentario, pero estaba cansada de la actitud superior que quería demostrar.

Como usted lo acaba de decir muy bien, la palabra adecuada no es torpeza — dijo imitando su falso tono de cordialidad ya que sabía que no lo estaba haciendo por hablar de ese modo — Lo que sucedió aquí fue un simple error que cualquier persona puede cometer sin tener que estar la ineptitud y la torpeza presente — ya que dudaba que aquél chico no le hubiera pasado lo mismo a él, todos en algún momento habíamos regado un vaso con algún líquido dentro — Lo que sucede es que siempre las personas suelen ver las cosas en el peor modo posible para así poder sentirse bien con ellas mismas al creerse superiores y que ella no comenten ese tipo de errores — dijo mientras le daba la espalda y empezaba a caminar a la salida. No estaba para aguantarlo.

Pero su voz hizo que volteara, moviendo su melena suelta con ella — Gracias, pero no — dijo rechazando el muffin — El que necesita pasar el trago amargo de la "torpeza" es usted — dijo en el mismo tono burlón que él había utilizado con anterioridad. Y justo en ese momento al verlo, sabía de donde se le hacía tan familiar su cara era igual a la de él de eso no había duda y estaba claro de porque su actitud pedante en la vida, igual a la de su hermano Sebastian — Tienes el mismo carácter de tu hermano — fue lo único que dijo mientras empezaba a caminar a la salida.
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Re: En el café ahogué mi cordura. {Margaret}

Mensaje por Aleksander LeBeau el Mar Mar 03, 2015 6:53 am

Las respuestas de la castaña llegaban como flechas en plena guerra medieval, iban y venían e inclusive se tomaban su tiempo en extenderse lo suficiente como para hacerme ver que no era sencillamente una chica malcriada y rebelde, demasiado desarrollaba como para serlo. Me mantuve silencioso hasta escucharle rechazar mi ofrecimiento, la morena me acababa de dejar con el brazo estirado y una buena intención por delante... No puedo decir que me sorprende -porque no lo hace- pero debo confesar tenía cierta esperanza de que la paz pudiese reinar a mi suerte en un momento como aquel. Encogí mi brazo y alcé las cejas justo antes de recibir sus palabras y verla darse la vuelta. Me quedé pasmado, o bien porque sus caderas se movían de manera encantadora o bien porque acababa de rechazarme sin dudar en el acto (Sí, soy un tipo egocéntrico pero también bastante realista... Son pocas las veces que una mujer se niega ante cualquier ofrecimiento "dulce" de mi autoría, es normal me sorprenda). O no, no era ni por una ni por la otra, era porque acababan de mencionar a mi hermano en una comparación poco predecible y quizá ofensiva.

Parpadeé par de veces y me permití soltar una carcajada ahogada. No estaba seguro de qué me sorprendía exactamente... Lo fácil que la chica lograba asociar rasgos o que mi hermano fuese catalogado en el mismo grupo que yo. Porque sí, Sebastian era igual o menos mujeriego de lo que yo, sin embargo, siempre se dispuso a jugar el rol del chico agradable, se suponía que el simpático de la historia era él. —Hey —traté de llamar su atención en un tono relativamente alto, comenzando a andar hacia ella con rapidez para así alcanzarla poco antes de que llegara a la salida. Tome su muneca con la mayor suavidad posible, o bueno, con la suavidad permitida cuando intentas detener a alguien. Vale mencionar que mis impulsos eran quienes comandaban mis acciones, estaba siendo más espontaneo que racional como tal. La solté en cuanto supe que pararía el paso, lo último que deseaba era un bofetón y unos gritos, evitar los dolores de cabeza siempre será una opción —En todo caso, él tiene el mismo carácter que yo —dije suavemente a la par que sobrepasaba los límites de la cercanía. Así es, me mantuve muy cercano a su persona o al menos más cercano de lo que cualquier desconocido suele estar de otro desconocido, todo esto porque quería ver examinarla más de cerca y además tener el placer de tener una reacción. Sonreí mínimamente. —No te vayas —le pedí y di un paso atrás. —Permíteme mejorar tu visión de un LeBeau. Si hay algo que le ensene a mi hermano es que tener mujeres hermosas y además idealistas en tu contra... Um, no es una opción inteligente —.

Metí mis manos dentro de mi bolsillo y en una búsqueda desesperada por hacerla quedar me giré en dirección a John, el chico "torpe". —Chico "torpeza", siento el mal rato —dije aquello con el orgullo ahorcándome de a poco. No tenía idea de porqué estaba haciendo aquello, es decir, sí, la chica era preciosa y su agresividad es del todo llamativa, sin embargo ¿realmente valía la pena comerme mis pensamientos por mi curiosidad hacia una desconocida?. —Prometo pagarte una visita al oftalmologo para evitar que tu futura torpeza influya en otros clientes —dije en un tono burlón, sonriendo poco después y volviendo mi mirada a la chica. Claro, esperaba su aprobación.
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Re: En el café ahogué mi cordura. {Margaret}

Mensaje por Margaret J. Stonefield el Vie Mar 06, 2015 4:22 am

En el café ahogué mi cordura
Su madre siempre le había dicho que tenía una forma de caminar peculiar, incluso en la escuela me decían que caminara como si se encontrará en una pasarela. Era algo que era natural en ella, jamás había realizado cursos de modelaje o algo parecido, era más como un gen Stonefield como solía decir mi padre. Por lo que no era raro que ahora, mientras caminara hasta la salida estuviera caminando como si estuviera en una pasarela de algún diseñador famoso, aunque vistiera unos simples jeans, una camisa holgada por comodidad y un tomate en el cabello para evitar que sus hebras de cabellos terminarán en los cafés de los clientes ya que no era nada agradable encontrar ese tipo de situaciones.

A lo lejos escucho un "Hey" pero lo ignoró y siguió caminando hasta que su mano tocará la puerta, pero antes que pudiera presionar para abrirla una mano agarrando su muñeca se lo impidió, haciendo que la morena se volteara para darse cuenta de quien se . trataba, para notar que era aquél mismo chico. ¿Acaso no habían quedado las cosas claras ya?, ¿no había sido la morena bastante clara en sus pensamientos?, ¿acaso era masoquista y quería seguir escuchándola gritar? — ¿En serio?, me interrumpiste para hablarme de tu hermano — dijo en tono de molestia mientras veía como soltaba su muñeca, la morena ignorando abrió la puerta y pudo sentir como la brisa despeinaba los mechones que se salían de su tomate — Lo que sea que estés tratando, estás haciendo mal al compararte con tu hermano — ya que la morena poco a nada quería saber de Sebastian, ya había pisado y enterrado ese pasado.

Estuvo a punto de irse por la puerta cuando la última frase le hizo cerrar la puerta y quedandoselo viendo — No creas que me siento halagada por que me digas bella y con carácter pero me ha causado curiosidad es ver como harás para que mi visión de un LeBeeau cambie — dijo en tono de burla mientras se mordía el labio viéndolo — Lo veo bastante difícil, tienes un reto bastante grande por delante — dijo mientras caminaba hasta la mesa donde se encontraba en el chico y se sentaba en una de las sillas que había, esperando que él hiciera lo mismo.

Se quedo viendo como le hablaba a John, la verdad es que le causaba risa pero se mordió la lengua para no dejar escapar una carcajada que quería soltar al escucharlo "disculparse" si es que eso podía llamarse una disculpa — Vaya, creo que para una persona como tu eso ha sido un gran avance — una sonrisa se podía notar en su boca — Vas por buen camino chico LeBeau — no mucho, pero algo. Al menos había logrado causar curiosidad en la morena, más allá de una simple atracción física que había sentido al momento de verlo. Eso era algo, se podía decir que bastante.

Y, como fácil viene fácil se va y no pudo callar la boca y dejar hasta la "disculpa" — Vaya, acabas de tirar a la basura tu minúsculo progreso — dijo mientras se levantaba de la silla y se disponía a volver a caminar a la puerta. Su curiosidad se había apagado de nuevo, lástima ya que la morena había sentido algo especial. Algo diferente de lo que había sentido con su hermano — Yo te pagaré una cita con una persona que te cosa la boca — dijo en tono de burla mientras caminaba de nuevo a la salida. A la par que sentía los ojos de las personas encima pendientes de ambos. De cada movimiento, algo incómodo si le preguntabas a la morena.
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